Nuestra profesión no es sencilla, sobre todo, por que mucha gente piensa que, por tener un programa de diseño instalado en el ordenador, ya se convierte automáticamente en diseñador gráfico. De todos modos, no podemos culpar a los demás de lo que es culpa nuestra, a veces, nosotros mismos infravaloramos nuestro trabajo ante los clientes. Este artículo muestra algunas frases que fomentan esta autodegradación.

Gracias al blog Ser Freelance por la traducción de tan buen artículo.

1. “Puedo hacerlo mas barato”

Si puedes hacerlo mas barato, ¿por qué diste un precio mas alto la primera vez? Aunque pueda parecer que eso es justamente lo que el cliente quiere, el bajarse los pantalones a la primera de cambio puede minar la manera que tienen de verte como profesional. No tires tus precios si tienes confianza en tus habilidades.

2. “No soy el mejor”

Puede que no seas el mejor, seguro que hay alguien mejor que tu, siempre lo hay, pero una cosa es que sea verdad y otra que tengas que recalcarlo. Además, seguro que a tu cliente no le gusta oírlo, y de oírlo, prefiere trabajar con el mejor y no contigo.

3. “Eehhh, hmmm…”

Esto no es exactamente una frase, pero hmmm y eeehhhh pueden matar una conversación. Si tus dotes oratorias son un problema para ti, busca algún curso de conversación o practica delante de un espejo, tan importante es lo que vendes como la forma de venderlo.

4. “Esto es algo complementario que hago además de mi trabajo”

Puede que sea verdad, pero no lo compartas a menos que planees mantenerlo como un trabajo complementario para siempre. Decir que es algo complementario es equivalente a poco fiable y la gente busca certezas.

5. “Trabajo en pijama”

Puede parecer envidiable, pero normalmente no funciona de esa manera. Algunos clientes no quieren demasiados detalles y otros pueden asociar pijama con conducta poco profesional.

6. “No tengo ni idea”

Habrá muchos momentos en los que no tendrás ni idea. La frase “no tengo ni idea” no es necesariamente mala, mientras no se detenga ahí y se complete con “No tengo ni idea… pero lo investigaré”.

7. “Mis precios son flexibles”

Esta frase podemos asociarla con la frase número 1. ¿Por qué tus precios son flexibles? Si es porque ofreces varios paquetes, puede funcionar. Si son flexibles dependiendo de lo que el cliente puede llegar a pagar o a regatear, por favor, bórrala de tu vocabulario.

8. @##|∞¬&&xx***+++##”

Hay personas a las que no les gusta censurar su lenguaje por nadie ni por nada,incluso, hay clientes a los que no les importa, pero a muchos sí. Si no usarías una palabra en frente de tu abuela, no la uses con un cliente.

9. “¿Qué dijo? No lo oí”

Desarrolla tus habilidades de escucha. Los clientes (y la gente en general) odian tener que repetir las cosas. Escucha cuidadosamente la primera vez y evita hacer varias cosas a la vez cuando hablas con un cliente para centrar tu atención en un solo punto.

10. “Estuve en una fiesta hasta tarde anoche”

Tu vida personal es eso, personal. Salvo que tu cliente sea un amigo que conoce tus capacidades, no te arriesgues a perder profesionalidad con frases de este tipo.

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Comencé en esto de la comunicación, hace ya algunos años (1.997), como director de arte en algunas agencias de Asturias. Más tarde me trasladé a Fuerteventura en donde fundé Estudio Creativo y ejercí de director ejecutivo 4 años. Actualmente dirijo el proyecto “Waarket”, un espacio creativo donde la imagen compite con la palabra.

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